lunes, mayo 07, 2012

Movimientos sociales: ¿Hacia una pospolítica?


Hace unos días pregunté a mis alumnos universitarios si creían que en algún país la política era distinta a su vivencia en España. En el grupo había dos estadounidense, dos eslovenos y un chileno (yo mismo). El debate se originaba en la discusión de la pérdida de representatividad de partidos políticos y sindicatos en España. Las explicaciones habituales de los jóvenes abundan en aquellos lugares comunes que la prensa, los propios políticos y los profesores defienden e instalan como realidades. En el caso español redundan en dos vías: el sistema electoral (o la constitución) y la corrupción.
No fue difícil llegar al análisis que con cuatro sistemas electorales completamente distintos (español, estadounidense, esloveno y chileno) y con cuatro situaciones de corrupción muy diferentes en cuanto a volumen y presencia en los medios, los resultados de desapego e inconformidad con la política de sus países era casi la misma.

Importante es destacar que el fenómeno se provoca en jóvenes que no necesariamente son indiferentes hacia la Política, pues varios de ellos tienen una opinión Política y algunos incluso tienen motivación y experiencia en acciones Políticas concretas, como es la participación en los movimientos generados por el 15M u otros procesos ciudadanos de protesta contra el sistema.

Hay más variables a analizar, como la propuesta por algunos analistas y profesores universitarios (casi todos de edades superiores a los 55 años) que derivan por el quiebre moral la idoneidad de los líderes de antaño. Pero personalmente creo que sólo la ceguera de la edad puede sostener que Churchil, Kennedy o Mitterrand son mejores personas que Sarkozy, Obama o Zapatero. Cualquier estudio detallado de los grandes líderes del pasado arroja que su “humanidad” era bastante mayor de la que se podía ver en los medios de la época.

Me parece muy relevante el que este distanciamiento de la política aparezca en países de todo occidente, incluso en los países tradicionalmente muy politizados, como los latinoamericanos, donde la abstención crece y los partidos reducen su capacidad de movilizar la sociedad.

Creo que vamos en una dirección a una pospolítica: una situación en que las personas que tienen interés por la Políticas y motivación a emprender acciones sociales ya no se dirigen a los partidos políticos como vehículos de sus inquietudes, sino, por el contrario, huyen de ellos para buscar alternativas no institucionalizadas, movimientos de tipo rizomático, como los que representan el “15M” en España, el “No más Sangre” en México, o el “Occupy Wall Street” en USA.

Si así fuera, está claro que los partidos políticos deberán mutar hacia organizaciones menos centralizadas y más abiertas o terminarán por ser una élite distante y reducida, más un vestigio del siglo XIX que una alternativa de gobernanza para el siglo XXI.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario