miércoles, marzo 21, 2012

Marcos Roitman publica en abril "Los indignados. El rescate de la política"



Llamar "Indignados" a los movimientos sociales de protesta es reduccionista, nos advierte Marcos Roitman en esta excelente entrevista realizada por Paula Guerra y publicada en el blog de Akal y Siglo XXI "No cierres los ojos", que antecede a su nuevo libro "Indignados: El rescate de la Política"

“El 15M puede desencadenar un proceso, pero no es todo el proceso”

Entrevista de Paula Guerra a Marcos Roitman.

Paula Guerra. Este último tiempo hemos asistido a múltiples revueltas sociales en diferentes partes del mundo, ¿cuáles son los elementos que han dado origen a esta situación?
Marcos Roitman. Podríamos señalar que todas tienen un punto en común, son luchas por la democracia, en algunos casos para denunciar su inexistencia, y en otros casos por plantear el cierre de espacios y derechos de ciudadanía política. Pero  responden a dinámicas internas específicas y por tanto no son homologables.
 
P. G. ¿Qué elementos se podrían definir como característicos de los últimos movimientos sociales emergentes en el mundo?
M. R. En parte lo apuntado, luchas por la democracia. Pero tienen en común ser  hijos de un momento crucial de la humanidad. La crisis del capitalismo como orden mundial.  El deterioro del medio ambiente, las condiciones de vida, la corrupción y la pérdida de centralidad de la política como factor de cohesión social frente al mercado, al menos en los países de Europa occidental, le otorgan una peculiaridad difícil  de abstraer.

P. G. En su libro sostiene que el término “indignados” con el que algunos definen al movimiento 15M es un concepto “reduccionista”? ¿Cuál sería la definición que lo caracterizaría?
M. R. Ciertamente hablar del 15M como un movimiento de “indignados”, supone etiquetarlos como resultado de una cólera social. Cuestión no sólo cuestionable sino grotesca. Es cierto que el texto de Hessel Indignaos, fue la excusa de los medios de comunicación para encontrarles un nombre genérico que los diferenciara del resto de movimientos sociales. Pero  el 15M no responde a esta caricatura. Creo que es mejor no adjetivarlos y entenderlo como lo que representa, un factor de recuperación del espacio político de ejercicio ciudadano en sus prácticas democráticas. En definitiva, el 15M es un movimiento social ciudadano hijo de las peculiaridades de la involución democrática que vive España, donde destaca la corrupción, la desigualdad social, el paro, y el descrédito de la política.
       
P. G. Afirma, también, que vivimos en una época de incertidumbre y malestar en la que se criminaliza y persigue a los movimientos sociales, algo que ha ocurrido en España con el 15M. ¿A qué responde esta criminalización?
Una de las mejores formas de controlar a la población y negarle el ejercicio de los derechos políticos consiste en identificarlos como un peligro para la democracia representativa. En tiempo de guerra fría se acuño el concepto de enemigo interno, identificado con comunistas, socialistas, marxistas y anarquistas, fundamentalmente. A partir de los atentados de las Torres Gemelas en 2001, el enemigo interno mutó en “terrorista”. Y terroristas pueden ser todos aquellos que no responden a la lógica del sistema. Por ello los nuevos movimientos sociales se criminalizan, facilitando su represión. Basta con observar en Valencia las declaraciones del jefe de policía, al llamar enemigo a los estudiantes secundarios que se manifestaban en contra de los recortes en educación.
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