jueves, noviembre 05, 2009

Vivir de muerte… en la posmodernidad

Ya Heráclito nos asombra con su comprensión de la vida orgánica como la conocemos hoy, me lo recordaba ayer Edgar Morin en una conferencia. La muerte nace con la vida. Para vivir cada día hemos de matarnos, célula a célula, molécula a molécula. Respirar nos hace envejecer y nos mantiene vivos. Sólo la muerte de otros seres vivos pone a nuestra disposición los materiales necesarios para mantener nuestra vida. La muerte y la vida son un sólo proceso. En la ser mismo de la vida está la muerte.

En un símil que los sociólogos detestan y que los psicólogos solemos apreciar, los sistemas vivos y los sociales tienen muchas semejanzas. En su génesis y en su operar suele estar el germen de su destrucción. Marx lo advirtió respecto del capitalismo. Se equivocó en la razón pero no en el sentido. El capitalismo no morirá porque se acaben las matrerías primas para hacerlo funcionar, es decir por falta de capitalismo, sino que morirá por exceso de capitalismo, es decir, por su afán de liberalizarlo todo, hasta las propias normas que le permiten funcionar: el Estado y su muy visible mano reguladora. Es así como vemos día con día que el capitalismo global obliga a los estados a disminuir sus controles y regulaciones para mantener el empleo y la inversión. Los caminos por donde esto nos lleva ya se han revelado en esta última crisis, pero el capitalismo continúa subsistiendo gracias, o paradoja, a las intervenciones del Estado. Mientras tengamos estados interventores seguiremos teniendo capitalismo. No me gusta pero veo que la realidad nos lleva por ese camino.

Por otro lado, en la cara política de esta realidad posmoderna, tenemos la democracia representativa, de la cual ya nos advirtió Claus Offe que corre peligro de muerte por su propia organización interna. La democracia “competitiva” (Así le llama a competir por la representación del voto popular) crea tendencia autonegatorias en su mismo seno, pues al separar la actividad política de la identidad orgánica (o de clase) autonomiza la actividad política a un nivel en que aún manteniendo la representación formal (el voto) pierde la identificación subjetiva. Es lo que vemos cuando Evo Morales (o cualquier político de cualquier color) ajusta sus discurso a la necesidad de mayor votación perdiendo la identificación con sus bases de origen. Eso le asegura un nuevo mandato (a Evo o a cualquiera) pero mina la confianza de los ciudadanos en la democracia a largo plazo. Es lo que pasa en Europa y América en general, a medida que las luchas son menos dicotómicas, que la economía se consolida y ya no es de vida o muerte (para la mayoría) lo que haga o deje de hacer el gobierno de turno perdemos el interés por la política partidista.

¿Qué hacer? Pues no está claro. Los comunistas decían que había que extremar las contradicciones para mejorar las condiciones subjetivas. Pues tal vez sea momento de plantearse algo de eso. Sin embargo, ese remedio nunca vendrá de la política, pues para existir necesita del poder, mismo que se debe abandonar para agudizar las contradicciones. Se me viene a la mente la idea de los ecologistas radicales (como en la película Doce Monos). La destrucción total permite la renovación total. Siempre que a nadie le moleste algunos cuantos millones de muertos como para el renacer de la democracia y el fin del capitalismo.

2 comentarios:

  1. He ahí el problema, a mi me molesta mucho el capitalismo, pero me molestan mucho más los millones de muertos. Cuando dices que la intervención del estado es la que salva al capitalismo no mientes, pero ocultas una parte y es que la intervención del estado también evita millones de muertos, sinceramente cambio unos años más de vida del sistema capitaista, a cambio de unos cuantos millones de muertos menos.

    Respecto a extremar las contradicciones volvemos a lo mismo, así en un blog suena muy divertido, pero no se me ocurre un lugar donde las contradicciones estén más agudizadas que en África y a) yo no les veo pasarselo muy bien, b) tampoco les veo que la lucha contra el capitalismo marche muy bien allá, así que algo más habrá que hacer.

    Solución?, si la tuviese no te la ocntaría a ti y menos en un blog, escribiría un libro, me dejaría la barba más larga y me la teñiría de blanco xD.

    Salud!

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  2. Mmmm, tal vez te vendría bien ese look... y las soluciones que vienen con él.
    Un abrazo

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