jueves, abril 16, 2009

Brasil en América Latina: reconocer su liderazgo o seguir en la vía chilena.

Brasil en América Latina es un gigante sin competidores reales. Argentina ya no es la potencia emergente que se esperaba y México tiene demasiados problemas para preocuparse por la geopolítica. Chile, a pesar de su rápido crecimiento y su expansión económica por el continente, es demasiado pequeño y demasiado tímido para poder ejercer un liderazgo efectivo. Y, aún cuando lo pudiera ejercer, no tiene los credenciales de escala sociodemográfica y económica para competir directamente con Brasil. Chile debe y puede aspirar a ser un actor clave en sudamérica; puerta de entrada y comunicación con todo el subcontinente, como Holanda lo es en Europa. Para eso debe convertirse en un articulador, no en espectador.
Brasil por si sólo ya es la décima economía mundial y mejora cada año. Por tanto, las voces alarmistas que señalan los peligros de UNASUR como base para el liderazgo brasileño son ridículas, no por falsas, sino por absurdas. No hay otro candidato, por el momento, para llevar adelante el proyecto unificador del continente, con fuerza negociadora y capacidad de motor económico. Prácticamente todos los países de sudamérica comercian con Brasil entre el 25 y el 40% de su comercio internacional. Este liderazgo, además, es urgente a la vista del desarrollo de otros polos con liderazgos claros como Europa (Alemania), Asia (China), Rusia e India.
Si queremos seguir creciendo económicamente con posiciones fuertes para negociar frente a estos colosos debemos ser un bloque unido, fuerte y cohesionado. Esto sólo lo puedo lograr un proceso que respete las situaciones diferenciales de cada país, como se hizo y se hace en Europa y Asia.
Brasil esta dando pasos en esa dirección y Chile debe decidir se va a sumar y a ser un socio estratégico en ese proceso o se opondrá a Brasil, estorbará sus movimientos y entorpecerá la convergencia latinoamericana.
UNASUR, la coordinación militar continental y ahora la negociación en monedas locales, son pasos que nuestro tradicional socio está dando para afianzar la integración bajo su primacía. Colombia, Uruguay y hasta Argentina han ido comprendiendo esta realidad y negociando con Brasil el apoyo a sus planes de posicionamiento regional y global. ¿Qué haremos nosotros? Seguir llamando a Washington para preguntar que hacemos o jugarnos una carta local con un aliado tradicional.

1 comentario:

  1. Comparto el hecho de que Brasil tiene hoy todas las condiciones para ser el líder de Latinoamérica. Es cierto que cuenta con las credenciales necesarias.

    No estoy de acuerdo con continuar reproduciendo el discurso concertacionista de decir que Chile es un país pequeño, que como tal no puede arriesgar más y que debe mirar y hacer lo que este a su alcance. Decirlo es en si mismo la reproducción de una idea que debemos dejar atrás.

    Chile debe sin duda tomar posición, pero también debe ser capaz de discutir que tipo de posición quiere tomar. Pues Brasil no es la panacea Latinoaméricana y tampoco lo es Venezuela, es imprescindible tener una idea sobre América Latina que permite mas allá de quien sea el líder, que de contenido a todos los esfuerzos y desiciones futuras. Debemos recordar que si bien hay éxito general en la Unión Europea, sus proyectos constitucionales han fracasado en países tan claves como Francia y la legitimidad que se requiere para las democracias liberales que dominan su estructura, como son las elecciones, también han demostrado la apatía de los "europeos" frente a su propio modelo integrador.

    Antes de elegir quien desfilará a la cabeza, debemos discutir cual es la propuesta que lleva en sus manos. De lo contrario estaremos creando un señor Feudal más al sur.

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