jueves, enero 03, 2008

Fondo soberano del cobre chileno ¿Por qué no?

Muchos países emergentes han creado fondos de inversión que están cambiando el poder financiero mundial. Estos fondos provienen, en su mayoría, del alto precio del petróleo o de otros superávit estatales y se han creado para aprovechar excedentes mediante la capitalización a largo plazo, sin afectar negativamente la economía local con una sobre-inyección de liquidez. Creados originalmente a mediados de los 70 en Noruega y Reino Unido, hoy países ideológicamente tan disímiles como EE.UU., China, Noruega, Arabia Saudí o Brunei han seguido el ejemplo aprovechando el alto precio de materias las primas. Estos instrumentos económicos han recibido nombres tales como Fondo de Estabilización, Fondo Nacional, Gubernamental, etc., y a pesar de sus distintas denominaciones, sus estrategias apuntan hacia la misma dirección: utilizar los fondos extras del Estado para comprar parte de la propiedad de grandes empresas en el extranjero. Durante 2007 estas inversiones estuvieron dirigidas hacia los países desarrollados debido a la escasez de liquidez provocada por las hipotecas de riesgo. Muchas de estas empresas en las que se participa accionariamente son bancos como Merrill Lynch, Morgan Stanley o Citygroup estadounidenses, Barclays inglés o UBS suiza. Esta experiencia es muy interesante para el Chile actual, en donde los excedentes provenientes del cobre se acumulan y acumulan al tiempo que los sucesivos gobiernos no se atreven a gastar por miedo de afectar la inflación, el precio del dólar, el equilibrio fiscal futuro, etc. La alternativa de un fondo de inversiones de origen estatal pero con un manejo no politizado (al estilo del Banco Central, por ejemplo) permitiría rentabilizar esos fondos y fortalecer la economía fiscal. Así las inversiones pueden hacerse con los beneficios obtenidos y no con el capital acumulado. Además, estas inversiones se proyectan en el tiempo según el flujo de beneficios proyectado, lo que no afecta los equilibrios internos, se evita el endeudamiento externo o a lo menos se reduce sustancialmente. ¿Por qué no crear un fondo soberano entonces? Este es el tipo de alternativas que sí funcionan y son buenas para el país, que deben tomarse sin importar el “modelo” ni la ortodoxia fundamentalista de neoliberales y anticapitalistas. Funciona y aporta al desarrollo, cuestión que contribuye a disminuir la pobreza y la desigualdad. Hay que tener la flexibilidad y pragmatismo necesarios para llevarlas a delante.<

1 comentario:

  1. Me parece sumamente interesante la propuesta. Claramente las discusiones sobre que se hace con el capital acumulado (ahorrado) por el Gobierno, muchas veces peca de ideológico contradictoriamente con quienes públicamente se llaman anti ideológicos.

    Pero lo central es tú propuesta que debiese ser canalizada a través de caminos que lleven aquello a una discusión con más acción.

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