sábado, diciembre 30, 2006

Un Año en Madrid

Llevo un año en Madrid. No es mucho. No es poco. Es una experiencia que aun no puedo calificar de completamente positiva pero que sin duda es una de las experiencias importantes de mi vida. Curiosamente, he tenido que viajar 13 mil kilómetros para encontrar lo que siempre estuvo delante de mí en Santiago: América Latina.
Para quien haya seguido este blog verá claro el giro hacia los temas latinoamericanos que he estado teniendo en el último año. En este tema estoy realizando mi tesis doctoral y a esto espero poder dedicar parte importante de mi quehacer profesional una vez que regrese a Chile. Desde lejos veo ahora cómo en Chile estamos tan preocupados por el desarrollo y el crecimiento del país, por disminuir la pobreza y jugar el ajedrez de los indicadores, que los árboles no nos dejan ver el bosque. Todavía aparecen algunos analistas que comentan lo de la "buena casa en el mal barrio" haciendo alusión a Chile en el resto del continente. Esa miopía sólo muestra la colonización mental de muchos de nuestros intelectuales -especialmente en el área económica- quienes no alcanzan a vislumbrar que la única opción de desarrollo independiente, que la única forma de superar la dependencia económica e ideológica de Europa y EE.UU., es mediante un solo y único bloque latinoamericano, con peso poblacional, estratégico y económico a nivel mundial que permita negociar desde una posición de igualdad frente a los otros bloques económicos. La globalización llegó para quedarse y efrentándonos a ella desde un país que representa menos del 0,5 % del comercio mundial no podremos nunca lograr los cambios que necesitamos. Sólo junto a este "barrio" es que saldremos adelante y sólo con estos "vecinos" es que podremos lograr un trato digno a nuestro comercio, nuestros ciudadanos y nuestros países en general. Trato digno que hoy no se ve recíproco.

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