martes, marzo 28, 2006

Europa: Entre el bien público y el enemigo público

Hace unos dias el diario El País de España publicó una columna del sociólogo alemán Ulrich Beck sobre las medidas para lograr "acercar" Europa a los ciudadanos de los distintos países como forma de asegurar la continuidad de este bloque supranacional. Europa, a diferencia de América Latina, Asia o África, ha logrado generar una entidad que otorga identidad a sus habitantes y logra funcionar con una institucionalidad fuerte. El europeo común parece no darse cuenta todavía de cómo la identidad que emana de esta entidad supranacional es el futuro y cómo, les guste o no, con Constitución o sin ella, poco a poco este nuevo y gran parámetro de identidad social será la que prevalezca. Esto será así no sólo por la insistencia, visionaria u oportunista, de los políticos europeos, si no por un proceso mucho mayor que amenaza los negocios, el desarrollo económico y los insumos necesarios para mantener el nivel de vida y de sus habitantes, y que es la supremacía cada vez más irrespetuosa que ostenta EE.UU. y la emergencia de India y sobretodo de China en la escena geopolítica mundial.
Europa tiene problemas para lograr que el ciudadano común se sienta beneficiado por este bloque, sin embargo, cada vez que ese mismo ciudadano sale de Europa una serie de hechos lo hacen sentirse nuevamente europeo: su pasaporte, la velocidad con que se mueve en los aeropuertos, la atención dispensada por las agencias de turismo, la prioridad al momento de crisis, etc. Ello, sin contar con otros visibles beneficios, como el libre tránsito de personas e inversiones, la libertad de trabajo y, en general, la facilitación de la vida de los europeos. Pero estas ventajas parecen obnubilarse si se comparan con las dificultades que ha generado el euro, la moneda que todos culpan del alza del costo de la vida. Las medidas liberales que ha tomado el Banco de Europa para conservar a raya la inflación tiene a la economía, la cesantía y la inversión en niveles mucho menos positivos de los que serían posibles para este nivel de desarrollo. Si tan sólo se aplicaran las mismas medidas que la reserva federal aplica en EE.UU. la situación de la población sería mucho más positiva. Estos problemas, que parecen ajenos a los procesos psicosociales de la identificación, no lo son en absoluto. El bienestar y el éxito relativo de la entidad generadora de identidad parecen ser vitales para que las personas se autoconsideren, masivamente, como parte de un colectivo demarcado por esta entidad. Es decir, si no se logra traspasar el bienestar prometido a la mayoría de los europeos, la identificación con Europa no terminará de consolidarse. El rechazo de la izquierda francesa a la Constitución, pese a ser una de las impulsoras originales de la Comunidad, es una buena muestra de cómo está actuando esta identificación negativa; es decir, culpar a Europa de los problemas. En la historia este problema de identificación de los habitantes con sus denominaciones nacionales se ha resuelto, muy habitualmente, de una sola manera: la amenaza externa. Sin fallar, en la mayor parte de las naciones emergentes de América, África y hasta en la Europa del siglo XXVII, las guerras con el vecino fueron siempre buen sucedáneo del binestar de los ciudadanos. Queda por saber si los líderes europeos se decidirán por la opción de generar bienestar a sus ciudadanos o por encontrar un enemigo común para lograr que los habitantes de Europa se identifiquen y den legitimidad a esta nueva entidad histórica llamada Comunidad Europea.

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu blog, el tema que planteas es en efecto el que prevalecerá en Eurpoa durante los proximos años, es de hecho la gran discución pendiente hasta el momento. Me parece que lo que hay que ver es hasta cuándo esta entidad es capaz de sostenerse más allá de las voluntades políticas en juego. Interesante.

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  2. RICARDO:
    ME ALEGRA LEERTE...
    ESPERO SE ENCUENTREN BIEN ALLÁ EN LA MADRE PATRIA.
    UN ABRAZO
    VALERIA BUSTOS
    CONSEJERA NACIONAL PPD
    COMUNAL SANTIAGO
    CHILE.

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