lunes, febrero 13, 2006

El Jekyll y el Hyde de la Concertación

Hoy estuve en Casa América, un centro cultural de Madrid dedicado a los temas de países latinoamericanos que es financiado por el Ayuntamiento de Madrid y algunas empresas españolas como Endesa, Telefónica, Santander, entre otras. Fui invitado por otros chilenos a escuchar una conferencia de Andrés Palma sobre Los Nuevos Desafíos de Chile con Bachelet. Interesante. Recordó lo mucho que hemos crecido, lo mucho que se ha reducido la pobreza, lo bien que lo ha hecho la Concertación, lo estable del país y sus instituciones. Todo bien. Todos de acuerdo. Hasta que alguien hace una pregunta difícil: ¿Variarán los coeficientes de gini (sobre la repartición del ingreso) durante el gobierno de Bachelet?, mmmmmm..... Al principio la respuesta fue la esperada: la historia, la reducción de la pobreza, lo mal distribuido del ingreso desde siempre en toda América latina, etc. Sin embargo, para mi sorpresa, poco a poco Andrés se fue entusiasmando con la respuesta y dejó las típicas autocensuras de nuestros dirigentes cuando abordan este tema. Esto fue especialmente claro después de recordarle que será Andrés Velasco el próximo ministro de Hacienda y que varios liberales entrarán con él al gobierno. El tema es importante. Calculando las promesas de campaña, y lo que se menciona en el programa, las cifras no cuadran con el planteamiento de Velasco: financiar el aumento del gasto sólo con crecimiento económico, nada de aumento de impuestos y nada de terminar con el 1% de superávit. Sobre este punto Palma tocó un tema muy importante para los progresistas de la Concertación y es que desde hace ya mucho tiempo que los impuestos en Chile están siendo regresivos, no redistributivos. Esto, porque el sistema de recaudación permite innumerables formas de elusión y evasión a los sectores de mayores ingresos, cuestión que no pueden hacer los sectores más pobres debido al tipo de impuesto que pagan (IVA). Por lo tanto, este es un problema previo al alza de los impuestos a la renta de las mepresas, que son los que están bajos. Tema de especial relevancia al considerar que el gasto público sí es redistributivo, por lo que vale la pena aumentarlo si se quiere reducir la brecha. Por otro lado, el aspecto fundamental, planteaba Palma, sería redistribuir activos (no sólo ingreso) de modo de solucionar el problema a largo plazo. La típica política en esta dirección es la de la educación pública gratuita. Sin embargo, y aquí viene lo novedoso, Palma nos dice que la variación más importante en la distribución del ingreso durante el siglo veinte fue durante la reforma agraria, es decir, con redistribución de los pasivos. La disyutiva no es menor, pues la negación de este problema ha creado el Chile de hoy y ha sido la base de la política económica de la Concertación. Es por eso que se habla de las dos almas de la Concertación -cual Dr, Jekyll y Mr. Hyde-, pues todavía se debate entre dejar que el mercado redistribuya paulatinamente el ingreso (a este ritmo, CEPAL habla de a lo menos 50 años) o intervenir desde el Estado para generar redistribución no sólo del ingreso, sino del capital. Un tema que habrá que resolver y que, una vez más, estará planteado en el seno del nuevo gobierno. Finalmente, la pregunta del debate quedó sin respuesta y generó muchas preguntas.

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