viernes, diciembre 02, 2005

La Confusión de Narciso

Cuentan que Narciso murió ahogado en una fuente mientras perseguía su propia imagen, de la cual se había enamorado. El mito dice que murió de amor por si mismo. Sin embargo, yo estoy en desacuerdo. Creo que murió de confundido. No supo distinguir entre la realidad y la imagen. Entre su reflejo y su propio cuerpo.
Algo parecido ocurre entre nuestros políticos de la Concertación y, al parecer, el sindrome es más vistoso en el PPD. Las últimas declaraciones de Schaulsohn -entre otras que se han repetido- nos dan una muestra de ello.
Al acusar a Piñera de "confundir al electorado" está suponiendo dos creencias funestas para un político y un partido que pretenden interpretar a los ciudadanos.
En primer lugar, supone que la ciudadanía es confundible. Es decir, que basta un par de declaraciones para que la valoración que el ciudadano hace de los candidatos varíe por completo. Con ello, se le niega al electorado su derecho a informarse sobre lo que está sucediendo so pretexto de que "se puede confundir". ¿Cuántas veces los representantes de la dictadura esgrimieron el peligro de las "confusiones" como una razón para cerrar, incautar, encarcelar y hasta hacer desaparecer medios y personas?
En segundo lugar, supone que la política -y el electorado- es un compartimiento estanco, inmóvil, que nunca deberá cambiar. Esto no hace más que negar la esencia misma de la Concertación, cuya existencia se debe a que los que antes se consideraron adversarios políticos estuvieron dispuestos a cambiar en algo su pensamiento con el fin de crear una alianza suprapartidaria. Recoger la información que existe, analizarla y decidir a partir de ella es parte del juego de una democracia moderna. Sólo hay que mirar lo que ocurre hoy en Alemania. Además, es un ejercicio intelectual propio de cualquier ser humano. Por eso creo que la "confusión" no es la generada por Piñera, sino la que hace años viene reflejando la Concertación. ¿Qué es más confuso, Piñera llamando a los conservadores DC a que le den su voto, o ver a un líder progresista defendiendo a las empresas cupríferas contra el gobierno de su Presidente, tal como ocurrió con la ley de royalty hace poco? Otro ejemplo, ¿Es más confuso un millonario católico hijo de DC pidiendo el voto de ese partido o un Presidente que aboga por la movilidad social mientras nombra entre sus ministros a seis hijos de antiguos dirigentes políticos? No cometamos el error de Narciso. No confundamos nuestra propia percepción con la percepción de la ciudadanía. Si existe una fuga de votos es debido a que algo se está haciendo mal, no a que la gente esté perdida en confusiones. Los "confundidos" son los que después de afirmar durante años que la división entre izquierda y derecha ya no existe ahora acusan a sus contrincantes de ser de derecha. Es necesario ordenar la confusión, pero la nuestra; la de los progresistas que suben el IVA en vez de los impuestos a las empresas; la de los subsecretarios que apoyan a Mc Donald`s en vez de al Sesma; la de los abogados progresistas que defienden a quienes le roban millones de dólares al Estado de Chile y luego ocupan cargos dentro de los partidos de la Concertación. Son estas las "confusiones" que se hace urgente revisar y superar. Cuando dejen de existir, ni Piñera ni ningún otro podrá confundirnos.

1 comentario:

  1. El problema de las confusiones es que todos podemos estar confundidos

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