lunes, septiembre 05, 2005

La Aséptica Política Económica

Desde hace bastante tiempo que en Chile la discusión política ha dejado de lado el debate respecto de la economía. Se polemiza en torno a temas como el divorcio, los matrimonios gays o lo conservadores o progresistas que se han vuelto los chilenos. Y se escuchan opiniones distintas sobre la transición, sobre el sistema electoral y sobre la modernidad que de pronto nos pasó por encima.
Sin desconocer la importancia de estos temas, creo que la discusión en el país se ha autolimitado. Parecemos convencidos de que la economía es una ciencia exacta de la cual sólo deben preocuparse los tecnócratas que "realmente" saben del tema. Los mismos que han planteado que la distribución del ingreso y la distribución del poder que se relaciona con él depende del mejoramiento de la educación universitaria. Según este planteamiento, no habría solución en esta materia sino para unos 20 a 30 años más. Mientras tanto, al resto de los mortales sólo nos quedaría esperar. O a lo más, discutir sobre los efectos sociológicos y culturales de la modernidad y ver cuán modernos (o postmodernos) queremos ser.

¿Porqué estamos limitando el alcance de las discusiones públicas? ¿Cuándo dejó de ser de interés público la economía? Michelle Bachelet, por ejemplo, ha planteado que el superávit fiscal del 1% debe mantenerse y Joaquín Lavín incluso quiere convertirlo en ley. Parece que esto sólo le interesa a los empresarios y economistas. ¿Que pasa con la ciudadanía y los Partidos Políticos? Nadie se pregunta, por ejemplo, ¿cuántos países de desarrollo semejante al de Chile -o incluso mejor- tienen este sistema que desean mantener nuestros presidenciables? La respuesta es fácil: ninguno. ¿Por qué?, porque no hay ninguna prueba medianamente confiable que avale que semejante esfuerzo tiene un efecto progresivo sobre el crecimiento o el desarrollo. Sin embargo, el tema no se discute. Aquí los consensos sociales no velen nada y los partidos no actúan por convertir en programas sociales los más de mil millones de dólares que implica el súperhabit fiscal. Esta actitud tiene consecuencias nefastas para el país. Entre otras, impide el atraso en el término de programas contra la pobreza o el aumento de las pensiones mínimas. Pero eso no es política hoy en Chile. Eso es "técnico". Y peor, sólo para técnicos graduados en Chicago o Harvard, porque el pensamiento de Europa o Asia no existe. En esta materia, los éxitos de estos países sólo son espejismos y los fracasos del consenso de Washington meros accidentes.

1 comentario:

  1. Ricardo.

    Felicitaciones, la interface de tu Blog esta cada día más bonita. Te enviaré por correo algunos consejos para controlar el ancho de las columnas.

    Sobre los contenidos, te haré mis comentarios en cada artículo, dependiendo del tema.

    Besos

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